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BOSQUEJO BIOGRÁFICO DEL PROFESOR CASTOR LÓPEZ RODRÍGUEZ

La reflexión era innata en él. Sus personales opiniones no estaban “a flor de labio”, tampoco sustentadas por rasgos de frívola irresponsabilidad. Analógicamente, sus posiciones ideológicas emergían de profundas raíces cerebrales, producto de un detenido amasar de pensamiento. En consecuencia, su general comportamiento era tranquilo, sereno, sin aspavientos, sin avasallantes intencionalidades, mas bien, propiciador de claras interacciones humanas para armónicas relaciones de amistad y de trabajo. No obstante ello, era poseedor de una dinámica interior. Motivado por el interés hacia sus semejantes, hacia la comunidad, hacia el ambiente ecológico y social.
Por sus sentimientos de corianidad pudiera creerse que era un falconiano nativo, y, él, en verdad, nada hacía por negarlo: solidario en sus angustias y sus luchas y celebrante de sus alegrías, se le veía en su sencillez confundido con el más auténtico de nuestros vecinos, símbolo de greda y médanos, cardón y crují, sol y viento.
Castor Enrique López Rodríguez, había venido desde las cercanas tierras zulianas. Maracaibo le vio nacer un día 11 de noviembre de 1.945. La Venezuela de entonces, rural, por el predominio de su rudimentaria agricultura, reafirmaba pretensiones cosmopolitas. Algunos centros poblacionales citadinos mostraban el brillo tímido de las primeras explotaciones del oro negro. El brillo atraía y exacerbaba y las concentraciones crecían. Los padres del pequeño Castor, Sr. Castor López Muñoz y Sra. Maria Magdalena Rodríguez, sienten la necesidad de trasladarse, del Zulia para Punto Fijo. La Mene Grande Oil Company era un fascinate señuelo. Ya en Punto Fijo, en el lapso de 1.945 – 1.960, Castor realiza primaria en la Escuela Terminal de las Piedras. Apoyados por la actividad comercial y ante la necesidad de ofrecer oportunidad de continuar estudios a los hijos, la familia López Rodríguez se radica en Coro.
En el Liceo Cecilio Acosta, Castor, recibe su título de Bachiller en Ciencias, por sus estudios cursados entre 1.960 y 1.965. su promoción llevo el nombre del epónimo del Tecnológico, el insigne Prof. Alonso Gamero.
Para 1.973 y con fecha 9 de febrero, la Universidad Central de Venezuela le confiere el título de Licenciado en Biología. Tenia 27 años de edad y había cursado la carrera entre 1.965 y 1.973.
Aprovechando su licencia sabática, desde el 16 de junio de 1.988 se va a la Universidad del Zulia donde cursa las 30 unidades de crédito de la Maestría de Planificación y Gerencia Tecnológica, cuyo titulo obtiene en marzo de 1.990.
Siendo el segundo, entre ocho hermanos, y en la ausencia del padre y del hermano mayor, Luis Eduardo, Castor asumía la conducción y protección familiar. Arístides David, Carmen Maritza, Carlos Augusto, José Enrique, Jesús Antonio y Pedro David dan cuenta de su honestidad y cariño familiar. La beca que como estudiante de pregrado había obtenido, era frecuentemente compartida para paliar urgentes necesidades de sus hermanos menores.
Estos mismos sentimientos de protección familiar los proyecto en sus propios hijos, habidos con su esposa Nuvy Carrasco, con quien contrajo matrimonio en 1.974, Taidy Lucía, Taidy Magdalena, Patricia Ismenia y Carlos Eduardo, compensaron esa protección con un incondicional apego filial al padre responsable y cariñoso.
El 6 de agosto de 1.973, el Ingeniero Roberto Gutiérrez, director fundador del Instituto Universitario de Tecnología de Coro, hoy IUTAG, le hace la designación interna como profesor de esta Casa de Estudios Superiores, para que orientara la cátedra de la asignatura Problemática Contemporánea de la Ciencia y la Tecnología.
Luego de un año en el Estado Monagas, donde se desempeña como Profesor de Biología en el Instituto Pedagógico Experimental de Maturín, reingresa al IUTC, el 12 de enero de 1.976, con el aval del Ministro de Educación Profesor Luis Manuel Peñalver. Había dejado la ciudad de Coro, con todos los centros de interés que ella aguardaba, por un acontecimiento que le marcó honda huella espiritual: Durante un viaje para Caracas, en el Volkswagen de su propiedad, debido al pavimento resbaladizo, sufre un volcamiento. En el accidente pierde la vida su acompañante y amigo “Pichito” García, quien era hermano de su otro querido amigo William García, hoy Ingeniero, quien junto con René Amaya, Alberto Pérez, Klibert Montoya, Freddy Figueroa, Rolando Torres, Iván Sierra e Hilarión Ortega, entre otros, integraban la “cuerda” de “panas” que frecuentaba “El Garúa” y hacían de la Plaza San Clemente su centro de operaciones juveniles, tal vez por considerar esta plaza de táctica ubicación para “visitar” y porque estaba cerca de la bodega “Mi casita” de la calle Colon, esquina calle Falcón, que a su vez, era aposento de la familia López Rodríguez.

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